30/10/2020 Se agudizaron las brechas de cobertura, suficiencia y sostenibilidad.
Los países de América Latina y el Caribe enfrentan una compleja combinación de desafíos para rescatar los sistemas de protección social, tras una crisis con efectos devastadores que puso en evidencia brechas en materia de cobertura, sostenibilidad y suficiencia, aseguró la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
“La abrupta irrupción y el rápido y extendido desarrollo de la pandemia pusieron en evidencia los déficits de trabajo decente y las debilidades de los sistemas de protección social existentes en la región”, advirtió el organismo global en el informe ‘Protección social en América Latina y el Caribe en tiempos de pandemia’.
El documento alerta que las grandes dimensiones de la emergencia, un espacio fiscal escaso, y la percepción y expectativas que las sociedades tienen sobre la protección social tras la crisis, “obligan a un replanteo de los objetivos a ser buscados” en la mejora de los sistemas de protección social.
Sistemas
Los desafíos que enfrentan los países incluyen mejorar sus sistemas de protección social después de la pandemia y consolidar el camino a la cobertura universal y suficiente de los riesgos, dice el análisis, que forma parte de la serie Panorama laboral, de la oficina de la OIT para América Latina y el Caribe.
El análisis destaca que ante la llegada de una crisis de grandes dimensiones, la protección social fue esencial tanto para cubrir necesidades relacionadas con la salud como aquellas vinculadas con compensar la caída de ingresos y apoyar a los más vulnerables, pero los sistemas existentes no se dieron abasto para satisfacer la demanda.
Al inicio de la pandemia, la cobertura de la protección social contributiva era de solo 46.5% en la región, la correspondiente a los seguros de desempleo que fueron esenciales para resguardar pérdidas de ingresos en la crisis era de apenas 17%, y entre los mayores de 65 años solo 51% recibían una pensión.
La mayoría de los países compensan la debilidad de los sistemas tradicionales con protección social no contributiva, principalmente para apoyar a los más vulnerables.
De acuerdo con la OIT, la cobertura efectiva de las prestaciones no contributivas alcanzaba al 39.2% de la población vulnerable, mientras que el gasto público en protección social rondaba el 9.7% del producto bruto interno (PBI) de la región.
Para compensar estas deficiencias, tras el inicio de la crisis por el covid-19 en los países de América Latina y el Caribe, entre febrero y agosto del 2020, 45 países y territorios de la región anunciaron 393 medidas de protección social en respuesta a la pandemia, precisa el análisis.
Pero al mismo tiempo los desafíos que implicará mejorar los sistemas de protección social han aumentado, dice el estudio. “Las dificultades para cumplir con los objetivos de cobertura, suficiencia y sostenibilidad se han agudizado”.
Fuente : El Peruano.
