Para comprender cuál es el verdadero tamaño del Estado peruano, primero es necesario entender su estructura. En el Estado peruano tenemos a las empresas estatales no financieras (las únicas empresas estatales financieras que no se consideran un “gasto puro” son el Banco Central de Reserva, el Banco de la Nación y Cofide) y al Gobierno General (GG). El Gobierno General está, a su vez, compuesto del Gobierno Central consolidado (GCC) y los gobiernos locales (solo municipalidades). Y el Gobierno Central Consolidado está compuesto del Gobierno Central (GC), los gobiernos regionales (GR), y el Resto del Gobierno Central (RGC). No parece tan sencillo. Pero, como pueden apreciar, gobierno central, gobiernos regionales, gobiernos locales y empresas del Estado, todo esto es lo que pagamos con nuestros impuestos.
¿Qué ha pasado en los últimos años? Aunque la informalidad se ha mantenido, nuestra presión tributaria no ha subido mucho, y en general nuestra situación económica es peor, el gasto del Estado ha sido mayor. ¿Se puede decir que este gasto se ha visto reflejado en mejoras en el servicio estatal y en el trato al ciudadano? Hay servicios que definitivamente han mejorado, pero no lo suficiente. Además, así hayan mejorado, lo han hecho a un alto costo administrativo y de planillas y burocracias.
La subida del gasto estatal es explicada en un 100% por mayor gasto corriente (+4.5 pps); el gasto en intereses aumentó (+0.2 pps), pero fue compensado por menor gasto en inversión pública (-0.2 pps). Invertimos menos en obras y proyectos, pero gastamos más en temas administrativos.
Lo que se necesita es un Estado más fuerte en cuanto a la calidad de sus procesos y servicios y en cuanto al talento que recluta, pero mucho más ligero, eficiente y fácil para el ciudadano.
Hoy recibir un servicio, pasar un trámite, obtener un permiso, superar una fiscalización o supervisión se convierten simplemente en procesos engorrosos y traumáticos. Este es el costo de la formalidad y por eso nuestra formalidad hoy, en medio de la crisis del COVID-19, debe estar más cerca del 80% que del 70%. Con un Estado tan caro y tan pocos contribuyentes, el futuro del país se vuelve insosteni
¿Por qué retrocedemos en vez de avanzar?
La caída de ingresos del Estado es explicada en un 50% por una menor presión fiscal (-1.4 puntos porcentuales o pps), en un 30% por menores ingresos en las empresas estatales (-0.8 pps) y en un 20% por menores ingresos no tributarios (-0.6 pps) —canon, regalías, entre otros—. En otras palabras, la falta de un clima de negocios adecuado genera menos recaudación. ¿Quién debería promover un clima de negocios favorable? El Estado. ¿Lo viene haciendo? No. Al contrario, le pone cada vez más trabas a la inversión y, por lo tanto, a la generación de trabajo e impuestos.
Podemos también ver que el incremento del gasto corriente (+5.5 pps) se concentra en el Gobierno Central (ministerios, universidades públicas y gobiernos regionales). El 75% de este aumento se da por más transferencias monetarias (+4.1 pps), 20% por sueldos de funcionarios (+0.9 pps) y 10% por bienes y servicios (+0.5%). ¿Podemos empezar a fiscalizar consultorías, publicidad estatal, asesores políticos o de comunicación? ¿Podemos empezar a pedir transparencia en esta gran partida de gastos que están dentro del gasto corriente y que no son visibles para la ciudadanía?
El sector público nos cuesta el 31% del PBI
El gasto del aparato estatal (el sistema público y el gobierno central) en su totalidad representa el 31% del PBI, lo que nos lleva a afirmar que casi la tercera parte de la economía peruana es manejada por el Estado. Esto es el récord histórico del costo del Estado en los últimos 30 años. Analizando los flujos de este sistema público para 2020, se ve que el total de gasto aumentó en 4 puntos porcentuales (pps), mientras que los ingresos totales cayeron 21 pps. Con esto alcanzamos un déficit fiscal de -8.9%, también el más alto de los últimos 30 años; el último de la misma magnitud fue en 1990, cuando las empresas públicas tenían un peso tres veces mayor al actual. No vamos por el camino correcto y necesitamos un nuevo gobierno que aligere el Estado y lo vuelva más eficiente y que genere valor para el ciudadano.
Fuente: Perú 21.
